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Para entrar en materia, diremos que un acantilado es
un accidente geográfico consistente en una pendiente
o vertical abrupta. Normalmente se habla de acantilado
cuando está junto a las costas.
En Conil de la Frontera encontramos impresionantes
acantilados desde la preciosa playa de Fuente del
Gallo, hasta aproximadamente el vecino pueblo de Chiclana.
Este maravilloso litoral acantilado de forma bastante
uniforme es de color anaranjado o enrojecido y según
la época del año puede estar interrumpido
por llegadas de corrientes de agua como el río
Roche, el arroyo de la Cala del Aceite, el arroyo
del Quinto y el arroyo del Pradillo.
Tal y como decimos, anualmente, el mar y las lluvias
socavan el acantilado, sus rocas más bajas
se erosionan por los oleajes de los temporales y las
rocas más cercanas caen, vuelcan o ruedan hacia
las calas o playas, convirtiéndose en sedimentos
que formarán nuevas arenas, en una tarea continua
de hacer y deshacer, de cambio y evolución,
convirtiéndose pues, los acantilados de Conil
en acantilados activos.
Los estratos de la zona nos muestran su origen marino
ya que podemos encontrar fósiles y estructuras
sedimentarias de esta índole.
Los fósiles, todos de animales marinos, nos
indican que hace 5-3 millones de años, este
territorio se encontraba sumergido, aunque no a mucha
profundidad, pudiendo ésta ser variable. Al
parecer el Océano Atlántico llegaba
más al interior de la tierra, observándose
una elevación paulatina del continente hasta
el Cuaternario actual, y una apertura del Estrecho
de Gibraltar, que se produjo al final del Mioceno.
En cuanto a las estructuras sedimentarias nos referimos
diferentes estratificaciones cruzadas, se habla de
sedimentación de barra litoral o de zona de
influencia de oleaje y mareas.
Detallando, observamos que la zona más completa
para conocer que pasó en el Plioceno en el
litoral gaditano, se sitúa cerca de Cabo Roche,
entre el Faro y la urbanización del mismo nombre,
se trata de un tiempo y una zona en el que el mar
se retiraba y la tierra emergía.
Existen diversas zonas diferentes dentro del acantilado
según su formación y estructura, encontrando
desde arcillas, arenas finas bioturbadas, rodolitos,
microconglomerado con pequeños cantos de cuarcitas,
marmitas gigantes, fósiles pequeños,
de concha fina y de medios algo profundos, etc.
Los fósiles más espectaculares y abundantes
son los rodolitos, poco comunes en la península
ibérica; otros fósiles que se pueden
encontrar son los moluscos bivalvos, los ostréidos,
los pectínidos,... También son frecuentes
las colonias de briozoos, restos de caparazones de
erizos, dientes de tiburón,...
Los acantilados de Conil, un paraíso para
los amantes de la Geología.
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